"Pasamos el año"

Hace unos días se entregó el premio más importante a la producción de televisión en Colombia. El premio India Catalina, un premio que normalmente es indicador de cómo se mueve la producción de TV en los 2 principales canales privados del país. Allí estaba yo, pegada al televisor, con mi gata al lado, sin perder un detalle de la transmisión. Acompañaba desde la distancia a los amigos de la Escuela Audiovisual Infantil de Belén de los Andaquíes (Departamento del Caquetá) EAI. Una experiencia de comunicación ciudadana que, a punta de imaginación, nos recuerda que siempre, siempre, es posible y vale la pena, construir mejores mundos. La EAI estaba nominada con su serie TELEGORDO en la categoría de Mejor Producción de TV Comunitaria.

Veía la ceremonia y no dejaba de alegrarme por el terreno que ha ganado la televisión pública que, representada por Señal Colombia, arrasó. Ganó en todas las categorías en las que estaba nominada y nos recordó que somos mucho más que las caras bellas, los cuerpos esculturales y la violencia mafiosa que nos muestran en los canales comerciales. Era un buen presagio, otra manera de hacer TV y de mostrar a este país diverso y complejo era reconocida en este escenario donde prima la producción comercial. De repente llegó la noticia, llegó por el Facebook, e inmediatamente se expandió entre la inmensa red de gente que, por todo el país, hace comunicación comunitaria y le apuesta al empoderamiento ciudadano desde la radio y la TV hecha por la gente y para la gente. Una hora después, en uno de los recuentos de los premios que no se habían transmitido en directo, veíamos a Alirio corriendo como un niño pequeño para recibir la estatuilla y gritando a todo pulmón - Pasamos el año !!... ganamos !!...


¡Qué felicidad!, ¡qué alegría!, los teléfonos no paraban de sonar, la actividad en Facebook y en Twitter era frenética. El movimiento entero de la comunicación ciudadana celebraba con la EAI desde las entrañas mismas del país. Podría detenerme aquí y escribir miles de palabras sobre porqué es tan importante para nosotros este premio, por qué la alegría colectiva, por qué las eufóricas llamadas desde Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Brasil, por qué las felicitaciones de los compañeros de las ONGs y de los funcionarios amigos de los ministerios y las agencias internacionales que acompañan este tipo de procesos. Pero prefiero que sea Niny Jhohana Ledesma, integrante de la EAI que lo haga. Dejo aquí sus palabras con la felicidad aun retumbando en el corazón.


“TELEGORDO SOMOS TODOS”
Por: Niny Ledesma



Bogotá D.C, Febrero 25 de 2013
Me atrajo ese personaje de rulos y cuerpo encorvado que llevaba una cámara digital y a su vez un grupo de muchachitos de mi edad que disparaban fotografía a todo lado, me uní al combo y desde ese día hago parte de una gran familia que crece reto tras reto y logro tras logro durante casi ocho años. El nombre de Telegordo nace en 2008 cuando el equipo de trabajo de la ONG española Tomando Conciencia llega a Belén de los Andaquíes (Caquetá,Colombia) para acompañarnos a construir el sueño de tener una sede adecuada para nuestras actividades como escuela audiovisual.



Finalmente el apoyo de Tomando Conciencia nos dejó una enorme sede con una sala de cine llamada “Cine Poncho”, en honor a un ser que partió y, aunque nunca lo conocimos, su familia donó las sillas para que audiencias de hasta 50 personas pudieran ver nuestras producciones: desde nuestras películas de un minuto hasta filmes de la talla de Al Pacino. Del proyecto nos quedó también la enorme sala de edición llamada “Tomando Conciencia”, la sala de dibujo “Chocolate Studio”(nombre en agradecimiento a unos jóvenes diseñadores españoles que también “metieron mano al proyecto”), y una sala de coordinación mejor conocida como la “Sala de Corbatas”) para nuestro gran director Alirio González, impulsador de mis sueños y de los de muchos otros belemitas. Nos dejó también un plató enorme donde funciona el canal local de Belén y que está a cargo de la escuela, además de baños, zona verde, una bodega, y una tienda de fotografías para nuestro auto sostenimiento. Con todo esto Tomando Conciencia nos dejó, por último, muchas ganas de seguir adelante.



Durante la construcción de la nueva sede de nuestra Escuela Audiovisual Infantil (EAI), los productores de Tomando Conciencia realizaron su documental “Sin historia no hay cámara”. Aquí mostraron al mundo cómo los niños y niñas de la EAI contamos historias cotidianas, cómo nos encerramos en una caja de creatividad y liderazgo, apartándonos de todo lo bueno o lo malo que estuviera pasando en Colombia, y sobre todo, en Caquetá. Mientras se filmaba el documental, se les ocurrió la idea de que El Gordo,gran personaje y uno de los primeros integrantes de la EAI, narrara las cosas que iban ocurriendo durante la producción, ya que El Gordo se ha destacado siempre por su buen acercamiento con las personas y por la habilidad de narrar con una facilidad tremenda. Y fue así como El Gordo narró por primera vez todos los pormenores de la producción, y de donde surgió la idea de que semejantenarrador merecía su propio canal, llamado TELEGORDO.

Esta misma idea se retomó dos años más tarde, al formular un proyecto de producción de televisión infantil llamado TELEGORDO. El proyecto consistía en realizar una serie de televisión infantil de 8 capítulos donde se mostraría una especie de Making of en donde nosotros, como integrantes de la EAI, realizábamos historias, y donde El Gordo “llevaba la cuerda” de todo lo que pasaba. Al terminar todo esto tendríamos, obviamente, una película como producto final.

http://www.youtube.com/watch?v=PsujoDAagac

El proyecto participó en la “Convocatoria de estímulos para el fomento de la producción infantil”, realizado por el Ministerio de Cultura de Colombia y la Comisión Nacional de Televisión, y el 13 de octubre de 2010, jurados de talla nacional e internacional dieron el sí a este nuevo sueño, todo un nuevo reto. 



Nos encontrábamos frente a una responsabilidad muy grande, no se trataba únicamente de responder, se trataba de hacer algo “calidoso” (como diría El Gordo) ¡estábamos tan asustados como emocionados! En el inicio del rodaje tuvimos una serie de complicaciones. Pienso que las reglas del juego, tal como nos las habían planteado en un comienzo, se estaban violando. En algunos momento sentí que nos estaban arrebatando el sentido y la esencia del proyecto. Pero al final lo importante fue que logramos sacar adelante los rodajes, todos participamos, nuestras familias y el pueblo entero fueron testigo e hicieron parte. ¡Fue un reality show y una locura total!



Señal Colombia, el canal con vocación de servicio publico en nuestro país, le dio el visto bueno a nuestros 8 capítulos y lo emitió durante su programación. Fue bonito vernos a través de la pantalla estando en Bogotá y a la vez fue triste saber que la señal no llegó hasta los televisores de Belén. Pero mucho más alentador fue recordar que contamos con un canal local que nos muestra a nosotros mismos la mayoría del tiempo y gracias a nuestro canal local, nuestros parientes y amigos de Belén podrían ver y disfrutar los 8 capítulos de TELEGORDO, a pesar de que la televisión nacional “de interés público” no llegue a Belén de los Andaquíes.

Siempre he sido una mujer muy insegura, insegura de mis ideas, de mis escritos, de mis pensamientos, insegura de los demás. Aunque confieso que luego de varios años cultivando mi ojo en la fotografía, estoy segura de mi gran evolución
en el campo de la imagen, así que el otro día cuando Alirio mencionó su deseo de que TELEGORDO fuera nominada a los premios India Catalina, lo tomé como cualquier comentario, mientras que él apostaba raparse sus rulos si esto llegaba a ocurrir. (Nótese mi Inseguridad/pesimista)

Hasta el 1 de febrero del 2013 dudé de nuestros alcances como EAI. Cuando alguien por ahí publicó que TELEGORDO había sido nominado al premio India Catalina (el premio nacional de medios más prestigioso del país) en la categoría de “Mejor producción de televisión comunitaria”, grité y lloré con el alma, luego imaginé a Alirio rapado.

El viernes 22 de febrero estábamos almorzando con Alirio en Bogotá, él esperaba tomar un vuelo a la una de la tarde hacia Cartagena, para estar el sábado en la premiación del India Catalina. No hablamos mucho durante el almuerzo, en un momento le toqué el tema de su atuendo en la Alfombra Roja; solo alzó los hombros y dijo “mi camiseta de la Escuela, este jean azul y ya”. Siguió hablando con su sándwich de treinta centímetros. Yo seguí con mi sándwich y mientras tanto comprendí que realmente ese sí era cualquier comentario no muy importante. Lo despedí en el aeropuerto y no nos vimos muy optimistas, debe ser porque estos eventos giran alrededor de la televisión privada.

El sábado 23 me di cuenta de la gran familia EAI, todos estábamos locos escribiendo en Facebook desde Belén, Huila, Bogotá, Boyacá, Barranquilla hasta Brasil e Inglaterra, mandándonos fotos “energéticas” con la camiseta de TELEGORDO puesta. En mi casa llamábamos a Alirio cada 20 minutos, nos preguntábamos si saldría en la emisión, de cada reporte fugaz que nos daba Alirio se desprendían diez o veinte preguntas, ya se imaginarán la incertidumbre. Me recosté en la cama con el tv encendido para ver la emisión, el computador en las piernas y el celular a un lado. Estaba chateando con una la gran hermana y amiga Natalia Rueda, nos preguntábamos y contábamos cosas acerca del tema, de repente se despide y me dice que sale a cenar y que por favor le informe todo lo que pase... ¡y de repente! sube “mi madre adoptiva” y admiradora de la EAI con el celular en altavoz y gritando de emoción, ahí estaba Alirio diciendo:“¡GANAMOS MARICA, GANAMOS!” Una y otra vez. Gritamos de emoción, nos erizamos, y entre grito y grito le escribí a mi amiga la noticia. ¡No lo podíamos creer! ¡Estábamos dichosos! (Hasta los gatos quedaron pegados al techo por los gritos).



Lo publiqué en Facebook con el mayor orgullo del mundo, me fulminaron el estado en “me gusta”, y a la vez sentí cómo las ráfagas de felicidad tocaban a todos nuestros allegados, hubo gente de Belén que puso a Alirio como foto de perfil con el premio en la mano, como foto de portada, compartían la foto una y otra vez, hasta alguien de la gobernación me contactó pidiéndome el número de Alirio porque el gobernador quería felicitarlo (yo sabía que Alirio estaba feliz en otro mundo, les recomendé llamarlo al día siguiente). Los niños en Belén estaban felices, el gordo, el mono, Daniel, Mariana, ¡todo el mundo! Mi papá no entendía mis gritos de emoción pero se reía, ¡estaba feliz por mi! Y cómo no iba a estarlo, esta es mi familia, la de los paseos, la de los insultos, la de las risas, la de los almuerzos, la de los proyectos, la que ha dado base a mi futuro, la que me tiene aquí en Bogotá estudiando lo que me gusta en una universidad. Por eso deseo con todo mi corazón que sigamos adelante, que sigamos soñando de la mano de todos en este país donde a muchos se nos ha olvidado soñar, que tengamos a Alirio por mucho más tiempo, y sobre todo, que tengamos el apoyo de ustedes.

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